Ecuador

Alto costo y déficit nutricional en alimentos sin gluten: un riesgo para el manejo de la celiaquía

En más de tres décadas atendiendo pacientes con enfermedad celíaca, he aprendido que su tratamiento no es negociable: una dieta libre de gluten (DLG) estricta y de por vida. No hay pastillas, no hay atajos. Pero para muchos, cumplirla es un lujo que no pueden costear. La enfermedad celíaca es una condición autoinmune en la que el gluten —proteína presente en trigo, cebada y centeno— provoca inflamación y daño en el intestino delgado. La dieta libre de gluten no solo permite la recuperación intestinal, sino que previene complicaciones graves como anemia, osteoporosis, cáncer intestinal y enfermedad hepática grasa. El problema es que los alimentos libres de gluten (ALG) son mucho más caros y, en muchos casos, nutricionalmente inferiores a sus equivalentes con gluten: Ante estos obstáculos, uno de cada cuatro pacientes reconoce que el precio condiciona su capacidad de seguir la dieta. Esto empuja a muchos a elegir opciones más baratas pero menos saludables, altas en calorías y pobres en nutrientes, lo que eleva el riesgo de obesidad, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares. Peor aún, gran parte de la oferta en el mercado corresponde a productos ultraprocesados, cargados de azúcares, grasas y aditivos, que no solo empeoran la calidad de la dieta, sino que pueden favorecer procesos inflamatorios. Como médico, me preocupa que esta barrera económica transforme el tratamiento en un privilegio. La dieta, que para el celíaco es literalmente su medicina, debería ser un derecho, no una carga imposible de sostener. Sin acceso, no hay adherencia. Sin adherencia, no hay salud. Fuentes científicas consultadas: